¿Cuál es el mejor jamonero?
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La pregunta se repite cada Navidad. Y la respuesta honesta es que depende de tres cosas: cuánto jamón cortas, quién lo corta y dónde guardas el soporte los meses que no lo usas.
Sujeción antes que estética
Un jamonero es, ante todo, una herramienta de seguridad. La pieza no debe moverse ni un milímetro cuando empujas el cuchillo. Busca sistemas de apriete con tornillos fijadores y una base estable y ancha.
Si el jamón baila, el corte es peor y el riesgo aumenta. Todo lo demás es secundario.
El espacio que ocupa cuando no lo usas
Es el criterio que casi nadie valora al comprar y el que más pesa después. Un jamonero clásico ocupa sitio doce meses al año para trabajar dos o tres semanas.
Ahí es donde un jamonero plegable como jamonero Kampé cambia la ecuación: se despliega para el jamón y se pliega para tu cocina.
Materiales
La madera maciza aguanta bien el uso doméstico y envejece con dignidad. El acero es más frío pero muy resistente. El jamonero plegable Kampé combina las dos cosas: madera alistonada con acabado en aceite de linaza apto para uso alimenticio, bisagras de acero inoxidable y topes EVA antideslizantes.